Más de 400 indígenas reciben a Cristo tras escuchar el Evangelio por primera vez

BRASIL.- Indígenas de la tribu yanomami, uno de los más grandes del Amazonas, conocieron el Evangelio por primera vez y 400 de sus integrantes entregaron su vida a Cristo.

Todo comenzó cuando tres miembros de la tribu, le pidieron a unos misioneros brasileños para ir a la comunidad de Hakoma, para que cuenten las historias acerca de Jesús. Los dos misioneros comenzaron a planear una expedición hacia ese lugar.

“Fue un tiempo de mucha oración buscando la dirección de Dios”, dijo Pablo, uno de los misioneros.

Algunos meses después, recibieron noticias de que los miembros de la misma tribu habían exterminaron a una aldea enemiga y mataron a unos 46 garimpeiros en la región.

“Dieciocho días después de esa masacre, el 9 de noviembre de 2013, estábamos en un pequeño avión yendo en busca de ese pueblo“, contó Pablo. “Muchos nos dijeron que no fuéramos, diciendo que “eso era suicidio”, pues ellos son muy peligrosos“.

El grupo incluyó a Pablo, Betania y otros tres cristianos yanomami que hablaban diferentes idiomas. “No sabíamos con certeza lo que nos esperaba; estábamos con mucho miedo, pero confiamos en el cuidado de Dios“.

Cuando percibieron que estaban en el mismo lugar en que los mineros habían sido muertos semanas antes, ellos buscaron a Dios en oración.

“Cuando levantamos nuestras cabezas, vimos una escena increíble. “Estábamos rodeados por hombres, mujeres y niños armados con arcos y flechas, zarabatanas y dardos envenenados, pero también rifles, cartuchos, relojes, tablets, celulares y ropa de los mineros que mataron 18 días antes”, relató.

Pablo tomó una foto rápida con su cámara, pero se olvidó de apagar el flash. La multitud interpretó el flash como una señal hostil y comenzaron a caminar hacia los misioneros con sus armas. “Ellos miraron. “Creo que nuestra hora había llegado”, dijo Pablo.

Entonces una voz solitaria gritó de entre la multitud. “alto! No los golpeen. Ellos son aquellos que dijeron que existe un Creador“. El que habló fue de uno de los cinco indígenas que Pablo bautizó el año anterior. “Vimos en sus ojos la alegría con nuestra llegada“, observó Pablo.

Llevaron a los misioneros a hablar ante una multitud que estaba esperando por ellos. En esa tarde los misioneros compartieron la Palabra de Dios con los Yanomamis.

“Noche tras noche, los indígenas se estaban arrepintiéndose. Respondí a tantas preguntas y al final tuvimos otro bautismo. Más de 400 indígenas llegaron a Cristo“, contó Pablo.

Pablo y los otros líderes fueron a un río cercano y bautizaron a 162 nuevos cristianos. Después de algunas semanas, el equipo comenzó a discutir la idea de plantar una iglesia. Ellos tenían muchos convertidos recién bautizados, pero pocos líderes maduros para orientarlos. “Necesitábamos hacer algo, entonces elegimos a los cinco indígenas que yo había bautizado antes como líderes en la fe”, dijo el misionero.

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