Naufragio de esperanza

La verdad es que en este tiempo de comunicaciones y redes sociales,  ya nada nos extraña…nuestra mente se ha cauterizado al  ver tantas imágenes duras…fuertes, que ya hemos perdido la calidad de asombro.

Y en este video no había nada diferente, lo diferente vendría después…en las imágenes se aprecia a un  hombre que abordó el puente “Puerta de oro”  en San Francisco,  con un envoltorio… El envoltorio, atado con unas cuerdas, parecía de ropas….Los guardias lo vieron caminar hasta la mitad del puente, pero no le hicieron caso… Era un transeúnte más, y cargar un envoltorio no era delito… Pero al llegar a la mitad, se detuvo un momento, como en contemplación… Cuando sintió que nadie lo miraba, tiró el envoltorio al agua… Luego él mismo se lanzó desde setenta metros de altura.

El hombre a quien  llamearemos Antonio, tenía  treinta y cinco años de edad… El envoltorio era su hijita muerta, de tres años… Y en la casa quedaba, muerta también, su esposa de treinta años.

¿Qué significaba todo esto?…  Era el final de un largo drama hogareño…, un drama que lamentablemente es demasiado común… Marido y mujer, felices al principio, tienen una niña… Luego surgen problemas de desempleo, de borracheras, de infidelidades, de desilusión… Y finalmente, el elemento conspicuo del fin de la historia… el envoltorio que, junto con el protagonista de todo el drama… se lanza a las frías y turbulentas aguas.

Amigos, reflexionemos un poco… ¿Qué es lo que lleva a desventuras tan trágicas? … Será el estado de la vida en sí?…será el dolor de la pobreza?… ¿Será la incertidumbre del mañana?… Si la respuesta a estas preguntas es “Sí”,… entonces tenemos que preguntarnos… ¿Por qué es que no todos los que sufren así, sucumben ante la presión del dolor… ¿Qué diferencia hay entre unos y otros que cause en unos total desesperación mientras que otros sobreviven el dolor?

Saben amigos?… Esa diferencia tiene que ver con un tema que tratamos con frecuencia… la esperanza… Tiene que ver con la actitud con que confrontamos nuestras desventuras.

El que un ser humano tenga que sufrir nunca podrá ser justificado… El hecho de haber crímenes y violaciones nunca será aceptable… Pero lamentablemente las  injusticias existen… Pero el decir que la vida es injusta, o que el hombre es injusto… no cambia en nada la situación… Tiene que haber otra solución.

Mis estimados amigos…Apelando a nuestros sentimientos espirituales… Dios, en forma misteriosa… trae paz interior en medio del dolor…. Él mitiga las penas… Él levanta el espíritu… Él  aviva la fe y da esperanza de vida eterna.

Si Antonio,  el hombre del envoltorio… hubiera rendido su  vida a Cristo… la paz de Dios habría calmado su dolor…  Así  mismo, si nosotros nos rendimos al Señor… Él nos llenará de esperanza el futuro…  No tenemos que hacer más que probarlo para confirmarlo… EL  lo dice con sus palabras…”mi paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27).-

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